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Lunes, 22 de Agosto de 2011 18:08

Dolor de barriga en niños : nuevos tratamientos

por  Experto
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Estas son algunas de las recomendaciones que recogen las nuevas guías sobre el tratamiento del dolor de barriga infantil elaboradas por dos sociedades científicas ....

Los dolores de barriga repetitivos, sin otros síntomas preocupantes, no suelen ser indicio de una enfermedad grave, ni necesitan de más pruebas que un examen físico. Estas son algunas de las recomendaciones que recogen las nuevas guías sobre el tratamiento de este trastorno infantil elaboradas por dos sociedades científicas estadounidenses.

Lo cierto es que los dolores de tripa son un frecuente problema en las consultas pediátricas: se calcula que en torno al 8% de los chavales acude anualmente al médico por este motivo. Un niño que se queja crónicametne de dolor abdominal es, a menudo, un reto formidable. Aunque el síntroma suele indicar un problema benigno, los padres pueden verse terriblemente preocupados, el niño estar estresado y el médico, dudar si hacen falta pruebas diagnósticas para no obviar una grave enfermedad oculta. El tratamiento de este problema puede llevar tiempo y ser frustrante, resumen las recomendaciones, publicadas en el último número de la revista 'Pediatrics'.

Con este panorama en mente, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Norteamericana de Nutrición, Hepatología y Gastroenterología Pediátricas establecieron un comité encargado de desarrollar unas guías para la evaluación y tratamiento del dolor abdominal crónico en niños, dicen los miembros de este panel en el mencionado informe.


Dolor en el 'cerebro intestinal'

En la mayoría de los críos, el dolor es funcional, es decir, sin una evidencia demostrable de un trastorno anatómico, metabólico, infeccioso, inflamatorio o canceroso, explican. El dolor abdominal funcional se debe a anomalías en el sistema nervioso entérico, que es el que recubre todo el tracto gastrointestinal (también conocido como el cerebro del intestino).

Así, el trastorno se ocasionaría por una alteración en la comunicación entre este 'cerebro' y el sistema nervioso central. El intestino del paciente parece sufrir una reactividad anómala ante estímulos físicos (la comida, cambios hormonales, procesos inflamatorios...) o psicológicos (separación de los padres, ansiedad...).

Sin embargo, muchos médicos siguen considerando que el 'dolor abdominal funcional' no es un diagnóstico claro. Pese a décadas de observaciones clínicas, resultantes en numerosos artículos, libros y monográficos, el tema de los dolores abdominales persistentes, tanto constantes como intermitentes, en niños sigue siendo objeto de ambigüedad y preocupación para la mayoría de los profesionales sanitarios de Pediatría, resumen los autores de las nuevas guías.

 

Mitos y consejos

De hecho, sus recomendaciones pretenden despejar ciertos mitos sobre el trastorno, presentes tanto en la comunidad médica como entre la población general:

Síntomas psicológicos. Aunque tanto estos pequeños pacientes o sus progenitores a menudo están ansiosos o deprimidos, la presencia de ansiedad, depresión o problemas de comportamiento no son útiles para diferenciar el dolor abdominal funcional de las molestias estomacales debidas a una enfermedad orgánica.

Enfermedad grave? Para calmar la preocupación paterna, la educación será una parte importante del tratamiento infantil: A menudo es útil resumir los síntomas del niño y explicar en un leguaje simple, que aunque el dolor es real, probablemente no es indicio de una enfermedad grave o crónica. Puede resultar útil explicar que el dolor abdominal crónico es un síntoma frecuente en niños y adolescentes, aunque pocos padecen una enfermedad, señalan las guías.

Diagnóstico. Por el contrario, si el dolor gástrico va acompañado de síntomas graves (anorexia, vómitos, gases...) puede ser un indicio de una enfermedad orgánica, por lo que es recomendable realizar pruebas diagnósticas. Sin síntomas de alarma, es poco probable que los 'test' aporten signos significativos de un trastorno grave.

El médico de cabecera puede diagnosticar correctamente el dolor funcional abdominal cuando no existen signos de alarma, el examen físico es normal y los análisis de las muestras fecales dan no detectan sangre oculta, sin necesidad de exámenes diagnósticos adicionales, resumen los autores.



Tratamientos

Aunque los médicos suelen recetar una serie de terapias, hay escasos estudios o poco conclusivos sobre tratamientos farmacológicos o cognitivos, señalan estas guías. Lo que sí parece claro es que es mejor prescribir las medicaciones para el dolor abdominal funcional como parte de una estrategia multifactorial e individualizada para aliviar los síntomas y la incapacidad.


Podrían emplearse medicaciones que mitiguen la frecuencia o gravedad de los síntomas. Por ejemplo, antiácidos para el dolor asociado a la indigestión (dispepsia), agentes antiespasmódicos, relajantes musculares o dosis bajas de psicotrópicos para el dolor y, finalmente, laxantes o antidiarreicos para las alteracionnes intestinales.

De todas formas, los autores creen que, a la vista de la escasez de literatura publicada acerca de las estrategias terapéuticas para este trastorno, existe una necesidad urgente de ensayos sobre todas las intervenciones que se emplean actualmente en los niños con dolor abdominal funcional.

Ultima modificacion el Lunes, 22 de Agosto de 2011 18:12
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