Educacion Infantil

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Inicio Orient.Pedagógica Cuentos Educativos
Lunes, 22 de Agosto de 2011 14:34

Cuentos Educativos

por  Experto
Vota este articulo
(1 Voto)

Educar con los cuentos

1. Aprender a contar cuentos

2. Inventar un cuento

3. El poder de los cuentos

4. Como contar cuentos

5. Como inventar cuentos

 

Cuéntame el de Blancanieves". "¿Otra vez?". Sí, otra vez. Podemos oír la frase un día tras otro, porque nuestros hijos no se cansarían nunca de escuchar historias. Y a veces la misma historia una y mil veces, hasta la saciedad.

A pesar de que nos pueda agotar la repetición, nuestro papel de cuentacuentos es fundamental. Contar un cuento no es un trámite, sino un extraordinario acto de comunicación entre padres e hijos. Por eso requiere un esfuerzo de atención y de interpretación por tu parte. De esta manera, contribuirás a potenciar la imaginación de tus hijos y les transmitirás valores positivos.

En esta sección de solohijos.com encontrarás respuestas a algunas preguntas que puedes hacerte relacionadas con el tema: ¿Cómo se explica un buen cuento? ¿Cuál es la historia más adecuada a cada edad y situación? ¿Son adecuados los cuentos con 'mensaje'?


APRENDER A CONTAR CUENTOS

Si queremos enseñar a pensar a nuestros hijos, antes tenemos que enseñarles a usar la imaginación. Inventar cuentos tiene el poder de estimularla. La imaginación actúa como soporte del pensamiento y cumple tres funciones: revive las experiencias pasadas, proyecta el futuro y potencia la creatividad.

En el momento de inventar un cuento y de dar con un relato atractivo, no es necesario elaborar una historia con un sólido argumento; confía en ti, en tu capacidad de improvisación y en tus propios recursos para encontrar la historia capaz de hacer sonreír a tu hijo.

Y recuerda, no sólo tienes que inventar tú los cuentos, deja que tu hijo lo haga contigo, le encantará participar.

INVENTAR UN CUENTO

S i quieres inventar un cuento sólo tienes que seguir una serie de pasos. -Es muy fácil, pruébalo y verás como, con un poco de práctica, crearás unos cuentos que fascinarán a tus hijos!

El primer paso:

Describir la situación .

Será la introducción del cuento. La situación puede hacer referencia a temas reales, por ejemplo que a tu hijo se le haya caído un diente, o imaginarios, como podría ser un viaje a Marte. 

El segundo paso:

Identificar a los personajes... .

...los lugares y otras cosas significativas que aparezcan en la historia.

El niño debería identificarse con los hechos, los personajes, y las relaciones que se establecen entre ellos. Esto hará que tu hijo establezca un vínculo entre el cuento que escucha y su propia realidad.

El último paso:

Presentar el desenlace .

Haz que tu hijo participe, que te proponga un final para la historia. Por ejemplo, puedes preguntarle a tu hijo: "¿Qué hará el hada con la corona?".

Artículos:

Si queremos enseñar a pensar a nuestros hijos, antes tenemos que enseñarles a usar la imaginación. Inventar cuentos tiene el poder de estimularla. La imaginación actúa como soporte del pensamiento y cumple tres funciones: revive las experiencias pasadas, proyecta el futuro y potencia la creatividad.

En el momento de inventar un cuento y de dar con un relato atractivo, no es necesario elaborar una historia con un sólido argumento; confía en ti, en tu capacidad de improvisación y en tus propios recursos para encontrar la historia capaz de hacer sonreír a tu hijo.

Y recuerda, no sólo tienes que inventar tú los cuentos, deja que tu hijo lo haga contigo, le encantará participar.

 

EL PODER DE LOS CUENTOS

Cuentos, relatos y leyendas nos llevan a mundos irreales donde la tarea de educar a nuestros hijos resulta más fácil. No se trata de llegar a casa después de un día agotador y ponerse a LEER el cuento que nos reclama nuestro hijo, sino de COMPARTIR con él un apasionante mundo de fantasía. Ver cómo expresa su angustia ante la pócima de la bruja, sus deseos de llegar al castillo antes que el dragón, sus ansias de salvar a la princesa… y finalmente la recompensa de un final feliz.

La tarea más importante y más difícil de la educación de un hijo es la de ayudarlo a encontrar sentido a la vida. Son palabras de Bruno Bettelheim, educador, psicólogo infantil y autor de numerosas obras dedicadas al mundo de los cuentos. Según este autor, para obtener éxito en esta tarea educativa, es fundamental que los adultos que están en contacto más directo con el niño produzcan una firme y adecuada impresión en él y que le transmitan correctamente nuestra herencia cultural. Y la literatura infantil es la que posibilita esta labor.

 

Los cuentos infantiles satisfacen y enriquecen la vida interna de los niños

Esto es debido a que los cuentos se desarrollan en el mismo plano en el que se encuentra el niño , en cuanto a aspectos psicológicos y emocionales se refiere. Los cuentos hablan de fuertes impulsos internos de una manera que el pequeño puede comprenderlos inconscientemente y, además, ofrecen ejemplos de soluciones, temporales o permanentes, a sus conflictos.

Este tipo de historia enriquece la vida de tu hijo porque estimula su imaginación; lo ayuda a desarrollar su intelecto y a clarificar sus emociones; tiene en cuenta sus preocupaciones y aspiraciones; lo ayuda a reconocer sus conflictos y le sugiere soluciones a los problemas que le inquietan.

Los cuentos aportan a la imaginación del niño nuevas dimensiones a las que le sería imposible llegar por sí solo

a0022001

El niño necesita que le demos la oportunidad de comprenderse a sí mismo en este mundo complejo al que tiene que aprender a enfrentarse. Para poder hacer esto, como padres tenemos que ayudar al pequeño a que extraiga un sentido coherente al caos de sus sentimientos. Nuestro hijo necesita ideas sobre cómo poner orden en su casa interior y, sobre esta base, establecer un orden en su vida en general.

Los cuentos infantiles generalmente proporcionan seguridad al niño porque le dan esperanzas respecto al futuro por cuanto mantienen la promesa de un final feliz. Según Bettelheim, estos cuentos pueden ofrecer soluciones a los conflictos del niño, ya que sus contradicciones internas son representadas y expresadas mediante los personajes y las acciones de la historia. Esta representación permite que al niño se le hagan comprensibles muchos de sus sentimientos, reacciones y actuaciones que todavía no entiende ni domina y que pueden llegar a angustiarle.

 

Los cuentos ayudan al niño a vencer presiones internas que lo dominan

Los cuentos posibilitan que el niño exprese sus deseos a través de un personaje; obtenga una satisfacción a través de otro; se identifique con un tercero; tenga una relación ideal con un cuarto; y así sucesivamente.

El niño podrá empezar a aceptar y comprender sus ideas y sentimientos contradictorios cuando, por ejemplo, todos sus pensamientos llenos de buenos deseos se expresen a través de un hada buena; sus impulsos negativos a través de una bruja maléfica; sus miedos a través de un lobo; las exigencias de su consciencia a través de un sabio; sus celos a través de unas hermanastras crueles; etc.

Al identificarse con los diferentes personajes de los cuentos, los niños empiezan a experimentar por ellos mismos sentimientos de justicia, fidelidad, amor, valentía , etc.

Los cuentos favorecen las relaciones interpersonales

Esto sucede cuando "contamos" y no cuando "leemos" un cuento. Es preferible que contemos cuentos a nuestro hijo en vez de leérselos porque, al contarlo, nosotros podemos intervenir como narradores en la historia y nuestro hijo como oyente. Contar un cuento es un acontecimiento interpersonal en el que el adulto y el niño pueden participar por igual, por lo que fortalece el vínculo padre-hijo.

Recomiendo a todos los padres los libros de Arthur Rowshan y de Sara Cone Bryant , en los que se explica la mejor manera de narrar cuentos y de inventarlos.


Los cuentos transmiten mensajes educativos

A los niños les fascina escuchar una y otra vez un relato que les gusta. Los cuentos contienen mensajes educativos y valores morales importantes y ayudan a los niños a superar las dificultades con las que se encuentran a lo largo del crecimiento. De ahí que, a veces, el niño insista en la repetición del mismo cuento, porque necesita acabar de captar el mensaje que ese cuento le transmite y la solución que ofrece a su propia problemática. Es importante repetir el mismo cuento a nuestro hijo si éste nos lo pide.


Los cuentos proporcionan confianza

Algunos de los cuentos modernos tienen desenlaces tristes que, después de los hechos aterradores que se han presentado a lo largo de la historia, no proporcionan el alivio necesario al niño ni le dan la fuerza suficiente para enfrentarse con sus desventuras. Si no hay este final alentador, el pequeño, después de escuchar el relato, sentirá que no existe ninguna esperanza para solucionar sus problemas; un final feliz es imprescindible en todo cuento.

En los cuentos tradicionales, este equilibrio entre las fuerzas del bien y del mal, que acaba siempre por inclinarse a favor del primero, hace surgir en el niño la esperanza de que los episodios más o menos desafortunados o desgraciados de su vida irán disminuyendo de intensidad y acabarán por desaparecer; que hallará una suerte más propicia y que, finalmente, encontrará aquella persona o cosa que lo mantendrá al abrigo de cualquier peligro. Algunos finales de cuento representan la forma más perfecta de existencia deseada por el niño: estar unido a la pareja ideal y gobernar su propia vida (casarse con el príncipe o princesa y convertirse en rey o reina).

Por esta razón son tan importantes los cuentos tradicionales que tienen un desenlace feliz, como: Blancanieves, La Bella Durmiente, Caperucita Roja, Los Tres Cerditos, etc. Es precisamente su final feliz lo que hace de estos cuentos una narración muy adecuada para ser contada por la noche . El final feliz ayudará a nuestro hijo a dormirse apaciblemente ya que parece prometerle que el sueño que está próximo, al igual que el cuento, acabará bien.


Los cuentos están llenos de símbolos significativos

Los cuentos tienen un poder extraordinario debido precisamente a que los mensajes o principios que se desprenden están encubiertos. No debemos explicar el significado de los símbolos a los niños. Nuestros hijos se benefician de las enseñanzas del cuento de forma inconsciente y si intentamos reducir la riqueza de los símbolos a explicaciones conscientes, lo único que conseguiremos es que el relato no sea eficaz.

 

COMO CONTAR CUENTOS


Cogemos el cuento. Lo abrimos. Primera página. "Érase una vez...". Segunda página. Seguimos leyendo. Un poco más deprisa porque ya es tarde y queremos acabar pronto. Última página. "Ya está. Se ha acabado". Cerramos el cuento y nos disponemos a dar un beso de "buenas noches" a nuestro hijo. Con un mohín en su cara nos dice: "Así no se cuenta". "¿Cómo que así no se cuenta?". Pues no. Francamente, deberíamos esmerarnos un poco. ¿Y si envolvemos la narración con algunos recursos expresivos? ¿Por qué no nos sumergimos en la historia y dejamos fascinado a nuestro hijo con las aventuras que le contemos? ¿Sabemos hacerlo?

Contar un cuento a nuestro hijo es como poner en funcionamiento cientos de piezas de un precioso mecanismo. Somos incapaces de explicar cómo o por qué funciona pero nos maravilla su precisión y compás. Del mismo modo, la conexión que se establece entre un adulto que cuenta un cuento y un niño que lo escucha tiene algo de mágica, pero es difícil explicar cuál es el misterio de esa unión que se establece entre ambos.

Muchos de nosotros somos narradores en potencia y, sin embargo, nos limitamos a leer una y otra vez aquellos cuentos de los que va haciendo acopio nuestro hijo, con un entusiasmo e interés que va decayendo por las dos partes.

Posiblemente esto ocurre porque nos faltan recursos, principalmente expresivos. Porque intuimos que hay algo que va más allá del relato, pero no sabemos qué es ni cómo presentárselo a ese niño que nos mira con la cabeza ladeada, agrandando los ojos y dibujando una inmensa sonrisa, dispuesto a convertirse en héroe, aventurero o mago y esperando que seamos nosotros los que le mostremos cómo hacerlo.

En ese caso, aquí van algunos recursos que, cuando menos, mantendrán viva la ilusión y la atención de vuestro hijo . Para que la próxima vez que os pida "¿me cuentas un cuento?" , sintáis que se acerca ese momento maravilloso que estabais esperando.


Conocer o aprenderse el cuento

Antes de que nuestro hijo nos pida que le expliquemos aquel cuento de nuestra infancia que casi no recordamos, o el que le compramos hace unas semanas y que aún no hemos leído, procuremos ponernos al día y repasarlos . Es necesario transmitir un profundo conocimiento del cuento y no interrumpir la narración porque tenemos que releer el texto o detenerla porque no recordamos el final. Debemos tomarnos seriamente el cuento, por muy absurdo que parezca o por muchas repeticiones que haya y, si no nos gusta o no nos parece adecuado, intentar sustituirlo por otro. Dediquemos algunos momentos a leer alguna antología de cuentos tradicionales o leyendas ( -nunca es tarde para refrescar la memoria! ) y nuestro hijo agradecerá la variedad y riqueza de cuentos que le podamos contar.



Utilizar un lenguaje adecuado

El tipo de lenguaje empleado al contar un cuento está relacionado con la edad que tiene nuestro hijo , sin embargo, en general, se recomienda que sea un lenguaje caracterizado por la simplicidad y la claridad. Eso servirá para favorecer la comprensión de la historia y evitar el cansancio o incluso el aburrimiento por parte del niño

 

a0023001

  • Las palabras A los niños de corta edad, es preferible contarles cuentos con un lenguaje adaptado , sustituyendo las palabras que creamos oportunas por otras más sencillas o por explicaciones, siempre y cuando no se trate de las palabras clave del cuento. Por ejemplo, si en un cuento aparece "un portón" lo sustituiremos por "una puerta muy grande"; "abalanzarse sobre" por "echarse encima de"; sin embargo, "la rueca" del cuento de La Bella Durmiente debería ser "la rueca" y no "un pincho", "una máquina para el hilo" o algo por el estilo. Tampoco debemos desaprovechar la ocasión de ampliar su conocimiento del léxico y es más fácil aprender nuevas palabras que están asociadas a algo concreto y que el niño oirá en reiteradas ocasiones, que aprenderlas de forma aislada (¿cuántas palabras no hemos "aprendido" asociadas a personajes de ficción? ¿qué nos sugiere no sólo "rueca" sino "calabaza", "gnomo", "pócima" o "hermanastra"?). Esto último es válido sobre todo a medida que el niño va haciéndose mayor y debe ir ampliando su vocabulario.
  • La pausa y la entonación Podemos utilizar la pausa y la entonación para mantener el interés y la atención de nuestro hijo. Cuando nos paramos al final de una frase o entre dos palabras, estamos indicando que lo que diremos a continuación tiene un valor o significado especiales. De igual modo, un cambio de entonación indica que aparece un elemento sorpresa que afectará al desarrollo de la historia. Por ejemplo: "la princesa abrió la puerta y entonces… vio a una -RANA! en su habitación". O que se ofrece la solución al conflicto que se le ha planteado al protagonista de la historia. Por ejemplo: "...y después de lo que le había pasado... NUNCA MÁS VOLVIÓ A PROBAR LA SOPA" .

  • Las descripciones Las descripciones poco detalladas permiten que el niño deje volar su imaginación. Cuando contamos un cuento, es suficiente con hacer referencia a los rasgos más destacados de los elementos significativos que intervienen en la historia. Nuestro hijo puede completar el resto con su imaginación y nuestra ayuda si es preciso. Por ejemplo es suficiente decir que la bruja es fea (y no hace falta indicar que su espalda está encorvada, que tiene una nariz aguileña, que lleva una capa negra hasta los pies, etc.), o que el castillo es muy grande (y no que tiene un torreón, un puente levadizo y trescientas ventanas). Si nuestro hijo está lo suficientemente interesado en el cuento y no se imagina aquello a lo que hacemos referencia y nos pide más información, debemos proporcionársela. Por ejemplo: - ¿Cómo era la bruja?; - Era una bruja muy vieja y muy fea, que llevaba un sombrero negro acabado en punta; vivía en el bosque en una casa de madera y tenía un gato muy malo .
  •  

    No interrumpir el desarrollo de la acción

    En ocasiones, cuando "eso" de contar cuentos no se nos da del todo mal y disfrutamos con la narración tanto o más que nuestros hijos, corremos el peligro de recrearnos en ella. Eso supone que en vez de presentar los acontecimientos uno detrás de otro, lo que da un ritmo ágil y rápido a la historia , podemos caer en la tentación de interrumpir la acción lineal para introducir acciones secundarias o descripciones detalladas de algún aspecto o personaje no significativo ni relevante para el desarrollo de la historia. Es preferible seguir el hilo de la narración, de esa manera evitaremos aburrir y confundir a nuestro hijo, sobre todo si aún es demasiado pequeño para ver la diferencia entre información principal y secundaria.


    Transmitir entusiasmo

    Como en tantas otras cosas, debemos intentar transmitir entusiasmo en lo que hacemos. Es cierto que a veces nos decimos "¿y ahora tengo que contar un cuento, que ya he repetido mil veces, después de estar todo el día trabajando y llegar a casa agotado?" Y también es cierto que nuestro hijo notará ese cansancio y ese fastidio si no intentamos superar esa situación con un poco de ánimo. Es importante recordar lo positivo que resulta contar cuentos a menudo a nuestro hijo y la enorme ilusión que eso le supone, luego ¿qué hacer entonces? Podemos empezar simulando que el cuento nos interesa. Seguramente no nos daremos cuenta, pero llegará un momento en que el interés simulado se convertirá en auténtico interés y nuestro esfuerzo inicial nos facilitará la disposición de ánimo que tanto buscábamos.


    Despertar interés

    Los niños, con pocas excepciones, escuchan mucho más atentamente un cuento contado que un cuento leído. Narrar un cuento permite mucha más espontaneidad que leerlo. Nuestros ojos se encuentran continuamente con los de nuestro hijo, su expresión responde a la nuestra y la relación se estrecha de manera insospechada. En ocasiones necesitamos emplear algunas estrategias para que no se rompa ese encanto o, de romperse, para restablecerlo de inmediato. La mayoría son recursos expresivos, como el uso de pausas y de la entonación, ya comentados. Sin embargo, una forma de despertar el interés de nuestro hijo es incluir su nombre en el relato y darle un papel especial e inesperado en la historia. Por ejemplo: "el lobo dejó a Caperucita en el bosque y se fue corriendo a casa de la abuela, pero por el camino se encontró con Guillermo y se dio un susto tremendo, porque Guillermo era un niño que..." .


    Repetir el mismo cuento

    Si tu hijo quiere que le repitas una y otra vez el mismo cuento, hazlo. A veces los niños piden que se les cuente un cuento concreto porque presenta un conflicto, un protagonista, una situación ideal, etc. que el niño tiene muy presente en ese momento, por eso aconsejamos respetar la elección que haga del cuento que quiere escuchar.

    Para aquellos que quieran profundizar más en el tema, recomendamos leer a Arthur Rowshan y a Sara Cone Bryant, autores que, en sus obras, dan una serie de consejos prácticos para ser un buen narrador .

    Esperamos que con estas indicaciones te animes a contar cuentos e introduzcas novedades en tus versiones. Contar un cuento siempre significa compartir momentos de placer y de alegría con tu hijo.


    COMO INVENTAR CUENTOS

    Te proponemos algunas ideas prácticas para que crees tus propios cuentos.

    - parejas fantásticas

    - palabras nuevas

    - los cuentos de siempre ... al revés

    - fragmentos de películas

    - tu hijo el "prota" de la historia

    - dibujar = inventar

    - si fuera ....

    - robots

    - inspiración divina

    - personajes de siempre

    - pasar del blanco al negro

    - diccionario a la carta

     

    Y si necesitas más inspiración, te recomendamos el libro titulado "Cómo contar cuentos a los niños, relatos y actividades para estimular la creatividad e inculcar valores éticos", donde encontrarás más ideas para inventar tus propios cuentos

     

    - parejas fantásticas

    Busca dos palabras que no tengan afinidad, para que la imaginación se ponga en marcha y busque una relación entre ellas. El par perro-gato no seria fantástico ya que se trata de una asociación bastante lógica de dos animales domésticos. Sin embargo, gato-cajón sí que resulta una pareja "ilógica".

    Con esta pareja empezamos el cuento: "A Mishino, el gatito meloso de María, le encantaba dormir dentro del cajón del escritorio de la niña. (…) Un día Mishino siguió a María al colegio y se metió en el cajón de su pupitre (…)"

    - palabras nuevas

    Crear palabras nuevas utilizando un prefijo te puede dar mucho juego. Por ejemplo, utiliza el prefijo "a" delante de la palabra "libro" y crea la nueva palabra "alibro". Podría ser un objeto asombroso que haría aparecer libros cuando tenemos ganas de leer. Esto mismo, lo puedes hacer con otros prefijos como "des", "bi", "tri", "anti", "dis", "semi", "super", "micro", "mini", "maxi", etc.

    A partir de aquí, -imagina la de relatos que se te pueden ocurrir!

     

    - los cuentos de siempre ... al revés

    También puedes introducir un elemento que rompa con el cuento habitual. Por ejemplo, el gato con botas ahora lleva patines.

    Otra opción es mezclar diferentes cuentos, por ejemplo, Hänsel y Gretel se encuentran en casa de los Tres Cerditos...

     

    - fragmentos de películas

    Hay días en los que el sueño te vence y eres incapaz de inventarte nada nuevo, no desesperes, seguro que recuerdas películas que te encantaban cuando tú tenías la edad de tu hijo. Recurre a ellas para contar una historia. Por ejemplo, inspírate en algunas series o películas familiares…

    - tu hijo el "prota" de la historia

    Seguro que a tu hijo le encanta ser el centro de atención, así que se entusiasmará siendo la estrella de la historia. Preséntale situaciones ingeniosas y un futuro de cosas por descubrir. Recuerda, -no son sermones!

    Por ejemplo, a tu hija le parecerá más atractivo el cuento si empiezas diciendo: "Susana era una niña muy aventurera que viajó a la selva y conoció muchos animales salvajes…" que si por el contrario le dices: "Susana era una niña que lo tiraba todo por el suelo, que no quería comer…"

    Para que tu hijo se conozca a sí mismo necesita poderse imaginar. Contando este tipo de cuentos ayudas a tu hijo a que se imagine a sí mismo y a que imagine su propio futuro. Estos sueños ayudan a que tu hijo desarrolle su personalidad.

    No tiene por qué ser todo fantasía, es bueno que intervengan personajes y lugares conocidos por tu hijo, -hará el cuento más creíble!

     

    - dibujar = inventar

    Incita a tu hijo a dibujar unas viñetas en las que la familia sea la protagonista y luego entre los dos podréis crear la historia. Si tienes más hijos, entre todos podéis imaginar un nuevo cuento. Si tus hijos son demasiado pequeños para dibujar, prueba a hacerlo tú.

     

    - si fuera ....

    Para formular esta pregunta escoge al azar una persona y un objeto. Su asociación nos permitirá crear una historia original.

    Por ejemplo, si la persona fuera " Jaime " y el objeto "una nevera ", la historia podría empezar así: "Con unos polvos mágicos convertimos a tu hermano Jaime en una nevera … ahora siempre tiene mucho frío, pero nunca tiene hambre porque tiene un montón de comida… lo peor es que hay cosas que no le gustan… y que no puede moverse de la cocina, -con lo que le gusta ir en bicicleta...!" No olvides aderezar tu historia con aventuras cotidianas de tu personaje inventado.

    Cuánto más extravagantes son las asociaciones, más disparatada se vuelve la historia!

     

    - robots

     No sabes la gracia que les hace a nuestros hijos que nos inventemos nuevos aparatos que hacen un montón de cosas a la vez. Este recurso nos permitirá inventar un robot que hace todo lo que le pedimos. Puedes empezar tu aventura diciendo: "Oscar era un niño un poco remolón… por las mañanas le costaba mucho levantarse, hacerse la cama, recoger la habitación… pero a veces su mamá le dejaba utilizar a "Autoping" para que le ayudara…"

     

    - inspiración divina

     ¿Que se puede hacer cuando la inspiración te ha abandonado? Pues muy sencillo, utilizas la misma trama de un cuento tradicional pero variando los personajes y los lugares.

    Primero cogemos el argumento original, por ejemplo: las siete cabrillas viven con su madre. Un día la madre se va al bosque y las cabrillas se quedan solas en casa. Llega el lobo, etc.

    Y le cambiamos las figuras y los sitios: siete astronautas viven con un marciano. Un día el marciano se va de Marte y los siete astronautas se quedan solos en el planeta. Llega una nave espacial, etc.

    Otra forma de hacerlo es utilizar el mismo guión y los mismos personajes de los cuentos tradicionales, pero situándolos en otro tiempo y/o espacio. Por ejemplo, contar el cuento del flautista de Hamelin ambientándolo en la Barcelona de hoy en día. Por ejemplo: Barcelona está llena de coches y el flautista los seduce con su música para llevarlos fuera de la ciudad…

     

    - personajes de siempre

     Los personajes de Disney son siempre un recurso para entretener a tu hijo. Son figuras que él reconoce y que identifica perfectamente. La gracia estará en que modifiques su conducta habitual. Por ejemplo, Pluto puede pasar a ser un conejo en vez de un perro y ser muy amigo de Peter Pan, que a su vez se enamora de Pocahontas.

     

    - pasar del blanco al negro

    Resalta una característica de tu hijo que te gustaría que modificara y conviértela en positiva. Por ejemplo, si tu hijo es un tozudo, hazle ver que eso hará que alcance las metas que se proponga en la vida. El relato podría ser más o menos así: Marina y Esteban eran dos hermanos gemelos que participaban en el maratón de su colegio… siempre llegaba al final porque se lo proponía…

     

    - diccionario a la carta

    Coge un diccionario y deja que tu hijo escoja varias palabras y con eso deberéis crear una historia entre los dos. Si tu hijo es muy pequeño escoge tú las palabras, te ayudarán a inventar cuentos diferentes cada vez.

    Puedes empezar con: cereza , hormiga , Málaga , piano , servilleta .

    Pepita era una hormiguita chiquitina que vivía dentro de un piano de cola en un castillo cerca de Málaga …

    Ultima modificacion el Lunes, 22 de Agosto de 2011 15:10
    Login to post comments